Patricia Kuhl: La genialidad lingüística de los bebés

by TED Talks - 31 Marzo 2011

Quiero que observen a esta bebé. Nos sentimos atraídos por sus ojos y por esa piel que quisiéramos tocar. Pero hoy voy a hablarles de algo que no aparece a simple vista y es lo que está sucediendo en su pequeño cerebro. Las herramientas modernas de la neurociencia nos están demostrando que lo que sucede en su cerebro es de verdad extremadamente complejo. Y lo que hemos aprendido va a esclarecer un poco lo que poetas y escritores románticos describieron como la “apertura celestial” de la mente infantil.

Lo que vemos aquí es una madre en India que está hablando en koro, un idioma recién descubierto. Le está hablando a su bebé. Lo que esta madre -y las 800 personas que hablan koro en el mundo- entiende es que, para preservar este idioma, tienen que hablárselo a sus bebés. Y ahí yace un enigma central. ¿Por qué no se puede preservar un idioma hablándolo entre nosotros, entre adultos? Bueno, tiene que ver con el cerebro. Lo que vemos aquí es que el idioma tiene un período crítico de aprendizaje. Para leer la diapositiva tienen que buscar su edad en el eje horizontal. (Risas) Y en el eje vertical van a ver su capacidad para incorporar un segundo idioma. Los bebés y los niños son genios hasta los 7 años y luego hay una disminución sistemática. Después de la pubertad nos salimos del mapa. Ningún científico duda de esta curva pero laboratorios por todo el mundo intentan descubrir por qué sucede esto.

En mi laboratorio nos centramos en el primer período crítico del desarrollo, es decir el período en el cual los bebés aprenden a dominar los sonidos usados en su idioma. Pensamos que estudiando el aprendizaje de los sonidos hallaremos un modelo del resto del idioma y tal vez de los períodos críticos que podrían existir en la niñez para el desarrollo social, emocional y cognitivo. Así que hemos estado estudiando a los bebés mediante una técnica que empleamos en todo el mundo y los sonidos de todos los idiomas. La bebé se sienta en el regazo de su madre y la entrenamos para que gire su cabeza cuando cambia un sonido como de “ah” a “ih”. Si lo hacen en el momento correcto se enciende la caja negra y un oso panda toca un tambor. Una bebé de 6 meses adora la tarea.

¿Qué hemos aprendido? Bueno, los bebés de todo el mundo son lo que me gusta denominar “ciudadanos del mundo”; pueden discriminar todos los sonidos de todos los idiomas sin importar el país que en que estemos ni el idioma que estemos usando. Y es algo notable porque ni Uds. ni yo podemos hacer eso. Somos oyentes cultura-dependientes. Podemos discriminar los sonidos de nuestro propio idioma pero no los de idiomas extranjeros. Entonces la pregunta que surge es ¿en qué momento estos ciudadanos del mundo se vuelven los oyentes cultura-dependientes que somos? Y la respuesta es antes de su primer cumpleaños. Lo que se ve aquí es el rendimiento en el giro de cabezas de bebés examinados en Tokio y Estados Unidos, aquí en Seattle, cuando escuchan “ra” y “la”; sonidos importantes en inglés pero no en japonés. Así, de los 6 a los 8 meses los bebés son totalmente equivalentes. Dos meses después ocurre algo increíble. Los bebés en Estados Unidos están mejorando mucho y los bebés en Japón van de mal en peor, pero ambos grupos de bebés se están preparando para el idioma preciso que van a aprender.

La pregunta es: ¿qué está sucediendo durante este período crítico de 2 meses? Es el período del desarrollo de sonidos pero, ¿qué está pasando allí? Están pasando dos cosas. La primera es que los bebés nos están escuchando atentamente tomando estadísticas a medida que nos escuchan hablar, están calculando estadísticas. Escuchemos a dos madres hablando maternalmente -el idioma universal que usamos al hablarle a los niños- primero en inglés y luego en japonés.


(Video) Madre de EE.UU.: [Ah, I love your big blue eyes so pretty and nice]

Madre japonesa: [waa ōkina chairoi o me-me soshite kireina kuroi kami]

Patricia Kuhl: Durante la producción del habla cuando los bebés escuchan están tomando estadísticas del lenguaje que escuchan. Y esas distribuciones crecen. Y lo que hemos aprendido es que los bebés son sensibles a las estadísticas y las estadísticas del japonés y del inglés son muy, muy diferentes. El inglés tiene muchas R y L según muestra la distribución. Y la distribución del japonés es totalmente diferente donde vemos un grupo de sonidos intermedios que se conocen como la R japonesa. Los bebés absorben las estadísticas del idioma y eso cambia sus cerebros; eso los transforma de ciudadanos del mundo en los oyentes cultura-dependientes que somos. Pero nosotros, como adultos, ya no absorbemos esas estadísticas. Estamos gobernados por las representaciones mentales que se formaron tempranamente en nuestro desarrollo.

Lo que estamos viendo aquí está cambiando nuestros modelos del período crítico. Sostenemos desde un punto de vista matemático que el aprendizaje de material lingüístico se hace más lento cuando nuestras distribuciones se estabilizan. Eso genera muchas preguntas respecto de las personas bilingües. Los bilingües deben tener en mente dos grupos de estadísticas a la vez y alternar entre ellos, uno tras otro, dependiendo de con quién están hablando.

Entonces nos preguntamos ¿pueden los bebés sacar estadísticas de un idioma totalmente nuevo? Y lo probamos exponiendo a bebés estadounidenses, que nunca antes habían oído un segundo idioma, al mandarín por primera vez durante el período crítico. Cuando hicimos la prueba en monolingües en Taipei y Seattle con los sonidos del mandarín mostraron el mismo patrón. A los 6, 8 meses, son totalmente equivalentes. Dos meses después sucede algo increíble. Los bebés taiwaneses van progresando, no así los bebés estadounidenses. Expusimos a los bebés estadounidenses durante este período al mandarín. Era como hacer que los parientes chinos vinieran de visita un mes y se quedaran en vuestra casa y hablaran con los bebés por 12 sesiones. Así se veía en el laboratorio.

(Video) [en mandarín]

PK: ¿Qué le hicimos a sus pequeños cerebros? (Risas) Teníamos un grupo de control para asegurarnos que sólo por venir al laboratorio no se mejoraba el conocimiento del mandarín. Así que un grupo de bebés venía a escuchar inglés. Y podemos ver en el gráfico que la exposición al inglés no mejoró su mandarín. Pero miren lo que le sucedió a los bebés expuestos al mandarín por 12 sesiones. Quedaron igualmente buenos a los bebés de Taiwán expuestos al mandarín durante 10 meses y medio. Lo que esto demostró fue que los bebés toman estadísticas sobre un nuevo idioma. Toman estadísticas de lo que sea que les pongamos en frente.

Pero nos preguntamos qué papel representa el ser humano en este ejercicio de aprendizaje. Por eso a otro grupo de bebés le suministramos la misma dosis, las mismas 12 sesiones, pero frente a un televisor y a otro grupo de bebés sólo los expusimos al audio con un oso de peluche en la pantalla. ¿Qué le hicimos a sus cerebros? Aquí ven el resultado del audio -no hubo ningún aprendizaje- y el del video -tampoco hubo aprendizaje-. Se necesita un ser humano para que los bebés saquen estadísticas. El cerebro social controla los momentos cuando los bebés toman sus estadísticas.

Queríamos meternos en el cerebro y ver qué sucede cuando los bebés están frente al televisor versus cuando están frente a seres humanos. Afortunadamente tenemos una nueva máquina, el magnetoencefalógrafo, que nos permite estudiar esto. Parece un secador de pelo marciano. Pero es completamente seguro, absolutamente no invasivo y silencioso. Estamos viendo una precisión milimétrica en lo espacial y también de milisegundos usando 306 SQUIDs -dispositivos superconductores de interferencia cuántica- para detectar campos magnéticos que cambian a medida que pensamos. Somos los primeros en el mundo en registrar a los bebés con estas máquinas mientras están aprendiendo.

Esta es la pequeña Emma. Tiene 6 meses. Y está escuchando varios idiomas en los audífonos que tiene puestos. Pueden ver que puede moverse. Seguimos su cabeza con unas bolitas en la gorra de modo que pueda moverse con absoluta libertad. Es una maravilla tecnológica. ¿Qué estamos viendo? Estamos viendo el cerebro del bebé. A medida que el bebé oye palabras en su idioma las áreas auditivas se encienden y posteriormente las áreas circundantes -que pensamos están relacionadas con la coherencia, encargada de coordinar el cerebro con sus diferentes áreas- y la causalidad; una zona del cerebro que provoca la activación de otra.

Nos estamos embarcando hacia una grandiosa edad dorada del conocimiento en el desarrollo del cerebro infantil. Vamos a poder ver el cerebro infantil a medida que experimenten emociones, a medida que aprendan a hablar, leer, que resuelvan problemas matemáticos y que tengan una idea. Y vamos a poder inventar intervenciones quirúrgicas cerebrales para niños con dificultades de aprendizaje. Como lo describieron poetas y escritores vamos a poder ver, creo, esa apertura maravillosa, total y absoluta apertura de la mente infantil. Investigando el cerebro infantil vamos a descubrir verdades profundas de qué significa ser humano y en el proceso quizá podamos ayudar a mantener nuestras mentes abiertas al aprendizaje durante todas nuestras vidas.

Gracias.

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