Patricia Ryan: ¡no insistáis tanto en el inglés!

by TED Talks - 10 Abril 2011

Sé lo que están pensando. Creen que me he perdido, que alguien va a subir al escenario para devolverme a mi sitio amablemente. (Aplausos) Siempre me pasa lo mismo en Dubái. “¿De vacaciones, señora?”. (Risas) “¿Vino a visitar a sus hijos? ¿Cuánto tiempo se quedará?”.

De hecho, creo que todavía un poco más. He vivido y trabajado en el Golfo durante más de 30 años. (Aplausos) Durante este tiempo, he visto muchos cambios. Esa cifra es impactante. [Lenguas del mundo. Hoy: 6000. En 90 años: 600]. Hoy quiero hablarles de la desaparición de lenguas y de la globalización del inglés. Quiero hablarles de mi amiga, profesora de inglés para adultos en Abu Dabi. Un buen día, decidió llevarlos al jardín para enseñarles vocabulario. Pero fue ella la que terminó aprendiendo todas los términos árabes para las plantas locales, así como sus usos: médicos, cosméticos, gastronómicos, paramédicos… ¿Cómo sabían todo eso sus alumnos? Lo habían aprendido de sus abuelos o incluso de sus bisabuelos. No hace falta que les diga lo importante que es la comunicación intergeneracional.
Sin embargo, hoy día las lenguas están desapareciendo más rápido que nunca. Cada 14 días desaparece una lengua; y, simultáneamente, el inglés es la lengua mundial por excelencia. ¿Podría haber alguna conexión? Realmente no lo sé. Pero sé que he presenciado muchos cambios. Cuando llegué al Golfo, vine a Kuwait, cuando todavía era un lugar inhóspito. No hace tanto de eso. Bueno, de eso sí que hace mucho. No obstante, el British Council me contrató junto a otros 25 profesores. Fuimos los primeros no-musulmanes que dimos clases en los colegios públicos de Kuwait. Nos llamaron para enseñar inglés porque el gobierno quería modernizar el país y darle poder a sus ciudadanos a través de la educación. Y, por supuesto, Reino Unido sacaba provecho de su magnífica riqueza petrolera.

Bien. El mayor cambio que he presenciado… cómo la enseñanza del inglés ha pasado de ser una práctica beneficiosa para ambos a convertirse en el enorme negocio internacional que es hoy. Nunca más una lengua extranjera más en el plan de estudios, ni el dominio exclusivo de la madre patria inglesa. Y todas las naciones angloparlantes se han subido al carro. ¿Y por qué no? Después de todo, según el último ranking mundial de universidades, las mejores se encuentran en Reino Unido y EE. UU. Y por eso todos quieren una educación en inglés. Pero si no eres nativo tendrás que pasar un examen.


¿Es correcto rechazar a un estudiante solo por su conocimiento lingüístico? Quizá hay un ingeniero informático que es un genio. ¿Necesita el mismo conocimiento lingüístico que un abogado? No lo creo. Los profesores de inglés los rechazamos cada dos por tres. Les decimos “stop” y paramos su futuro. Ya no podrán perseguir su sueño hasta que aprendan inglés. Déjenme ponerles un ejemplo: si yo conociera a un holandés que tuviera la cura para el cáncer, ¿le impediría entrar en mi universidad británica? No lo creo. Pero eso es exactamente lo que hacemos. Los profesores de inglés somos los porteros. Si no nos satisfaces, es que tu inglés no es lo suficientemente bueno. [Control de muchachas]. Darle tanto poder a unos pocos puede ser muy peligroso. Los límites podrían ser demasiado universales…

Bueno, “¿Y qué pasa con la investigación?” os preguntaréis. “Está toda en inglés”. Los libros están en inglés, las revistas científicas también… pero eso es una profecía autocumplida. Cumple los requisitos lingüísticos y se perpetúa. ¿Qué ha pasado con la traducción? En el Renacimiento islámico se traducía muchísimo. Traducían del latín y el griego al árabe y al farsi, y de esas a las lenguas germánicas y romances de Europa. Y así iluminaron la Edad Media europea. No me entendáis mal: profesores de inglés, no estoy en contra de lo que enseñáis. Me encanta que tengamos una lengua mundial. Hoy la necesitamos más que nunca. Pero no debe ser un obstáculo. ¿De verdad queremos quedarnos con 600 lenguas y que la principal sea el inglés o el chino? Necesitamos mucho más. ¿Dónde poner los límites? Nuestro sistema equipara inteligencia con saber inglés, algo completamente arbitrario.

(Aplausos)

Me gustaría recordarles que los gigantes en los que se apoya la intelectualidad actual para avanzar no tenían que pasar un examen, ni siquiera tenían que saber inglés. Un claro ejemplo: Einstein. De hecho, recibía clases de refuerzo en el colegio porque era disléxico. Afortunadamente para el mundo, no tuvo que aprobar un examen de inglés, porque el TOEFL, el examen de inglés estadounidense, no existía antes de 1964. Ahora se han disparado y hay cientos de exámenes de inglés. Millones y millones de estudiantes se examinan todos los años. Podríamos pensar que la matrícula no es demasiado cara, pero es prohibitiva para millones de personas pobres. Los estamos rechazando de entrada.

(Aplausos)

Eso me recuerda un titular reciente: “La educación: la gran brecha”. Ahora lo entiendo, entiendo por qué a tantos les interesa el inglés. Quieren darle a sus hijos la mejor preparación, y para eso necesitan una educación occidental. Porque, por supuesto, los mejores trabajos son para aquellos que estudian en universidades occidentales. Es un círculo vicioso.

Bien, déjenme contarles una historia sobre dos científicos ingleses. Estaban llevando a cabo un experimento genético sobre los miembros anteriores y posteriores de animales, pero no conseguían los resultados deseados. No sabían qué hacer, hasta que llegó un científico alemán que se dio cuenta de que utilizaban dos palabras diferentes, miembro posterior y anterior, mientras que la genética no los distingue, al igual que el alemán. ¡Bingo! Problema resuelto. Si no puedes elaborar un pensamiento, estás bloqueado. Pero si otra lengua puede hacerlo, entonces, así, cooperando, podemos aprender y conseguir mucho más.

Mi hija llego a Inglaterra desde Kuwait. Había estudiado ciencias y matemáticas en árabe en la escuela media. Tenía que traducirlo al inglés en su escuela primaria, y era la mejor de la clase en esas asignaturas; lo que nos muestra que no reconocemos lo suficiente lo que los estudiantes extranjeros saben en su propia lengua. Cuando una lengua muere, no sabemos lo que se pierde con ella.

No sé si habrán visto una noticia reciente: la CNN le dio su premio a los Héroes a un joven pastor keniata. No podía estudiar por la noche como el resto de los chicos porque la linterna de queroseno suelta humo y le dañaba los ojos; y, de todas formas, nunca tenía suficiente queroseno… ¿qué representa para ustedes un dólar al día? Así que inventó una linterna solar que no gasta. Y ahora todos lo niños de su aldea pueden sacar las mismas notas que aquellos que tienen electricidad en casa. (Aplausos) Cuando recibió el premio, hizo una declaración enternecedora: “Los jóvenes de África, un continente oscuro, pueden llenarla de luz”. Una idea sencilla que puede tener consecuencias de gran alcance.

Aquellos que no tienen luz, ya sea física o metafórica, no pueden aprobar nuestros exámenes, y nunca sabremos todo lo que saben. No nos quedemos todos, ellos y nosotros, en la oscuridad. Celebremos la diversidad. Cuiden su lengua, utilícenla para compartir ideas.

(Aplausos)

Muchas gracias.

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